Cuando veo un localito con libros huérfanos en venta siento nostalgia, aburrimiento, curiosidad, es una de esas situaciones que me generan los sentimientos mas absurdos. Al final siempre me acerco y consigo hacerme de dos o tres libros por una módica suma. Uno suele ser afortunado, una joya olvidada por algún hombre o mujer poco inteligente, el otro un elegante utensilio para calzar una mesa o lanzar a la chimenea, como en las películas… siempre quise lanzar un mal libro al fuego en un exquisito cliché de desprecio... pero yo no tengo chimenea… ni siquiera un mueble chueco, así que algunas veces esos libros sólo se quedan ahí haciendo polvo.
La última vez que papaloteaba en uno de esos lugares un título llamó mi atención:
Los secretos de cómo venderse a los demás.
Sonaba extremadamente atractivo.
El autor, un tal J. Schwartz tenía el mismo apellido que el autor de mi libro-biblia de cirugía: Schwarts, (Shvarts, Shuarts, Chuars…). Era una señal. La contraportada ni si quiera me disuadió, incluso cuando el texto abarcaba toda su extensión y no hay cosa más aburrida y desilusionante que una contraportada llena de letras.
En todo el camino no me atreví a abrir el libro, temía que me atrapara y no pudiera dejar de leerlo hasta devorar el final. Esperé ansiosamente y cuando llegué a la casa me encerré en mi cuarto, apagué el celular y me senté a leer.
Mi manía de evitar los índices para no echar a perder la sorpresa de un capítulo inesperado me mantuvo un minuto lejos de la verdad, hasta que comencé a leer, incrédula, taquicárdica, decepcionada…
No, mi libro Los secretos de cómo venderse a los demás no era una indecente novela sobre prostitución, tampoco una guía ni manual de escandaloso contenido, era un jodido libro de superación personal.
La introducción me dio calosfríos:
¡Decida ahora mismo que usted desea ser “alguien”!
(sí, así con signos de admiración y comillas ridículas… “alguien”…)
Sin embargo, algunos títulos del índice eran ambiguos:
Capítulo (lo que pudo haber significado)
Las ocho vías hacia la audacia (Lencería, afrodisiacos, juguetes y más.)
Cómo establecer “relaciones” (Kamasutra for dummies)
Cómo emplear la sutileza para venderse a sí mismo (Cómo ser sexy sin ser vulgar)
Cómo llevar a cabo un programa publicitario para venderse (Anuncios clasificados)
Pero no, al hojear me di cuenta que definitivamente era uno de esos asquerosos, deprimentes e inútiles libros de autoayuda…
No pude continuar, me sentí traicionada. Ahh tan ingenua yo, buscando un texto con declaraciones picantes, consejos atrevidos y sólo obtuve un libro horrible para frustrar hasta al más fracasado.
Ya lo decía mi sabio abuelo: No todo lo que escurre es miel…